Los libros de autoayuda tienen un auge un tanto inusitado en los últimos tiempos. En medio del estrés y las crisis del mundo actual que llevan a la depresión y esas cosas parecen ser una buena opción para la gente.
Estos libros hacen las veces de amigos (parece que a falta de alguno que tenga tiempo de consolarte) que te dicen cuan importante eres, cuan bella es la vida y cuanto merece la pena vivirla. Pero, finalmente, también es cierto que es más fácil dar consejo que seguirlos.
Haca unos días la autora coreana Choi Yoon-Hee se suicidó a la par de su esposo. La llamada sacerdotisa de la felicidad tomó la "puerta falsa" (supongo que la negra seguía cerrada) y esto disparó una gran ola de comentarios debido a la ironía de la nota.
Esto no demuestra, creo yo, demasiadas cosas: solamente que una persona puede no encontrarle solución a sus propios problemas y encontrarla a varios problemas genéricos y recurrentes.
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